Vini Vidi VINCIC
Final del partido en Múnich. La Champions se queda con un único representante español. Parecía que sí, pero no. Muchos son los posibles titulares, muchos son los protagonistas, pero ninguno como Slavko Vincic, el árbitro esloveno que ocupará la primera página de todas las portadas de mañana (anticipándome a ello).
¿Mereció ganar el Madrid en Alemania? Los datos dicen que sí, el partido dice que ‘meh’, y el fútbol dice que no. Y no estoy diciendo que no ofreciese buen fútbol el equipo más cono-cido del mundo. Lo que trato de decir es que el Bayern fue superior en ambos partidos.
Hoy los blancos lo tuvieron cerca, muy cerca. La pareja ofensiva más letal del planeta es garantía casi siempre de peligro, pero faltó una de las partes para hacer el completo. Mbappé incisivo y peligroso. Vinicius, blandito. No tanto como «Flan» Mendy (titular a falta hoy de «Flan» García por la banda izquierda); pero lo tuvo complicado el brasileño delante de un Upamecano, que aparece en pocos partidos, siendo hoy uno de ellos.
Dos golazos de Güler sumado a otro de Mbappé fueron insuficiente para acabar con el cabezón de Kompany. Lo que tenía que hacer el Madrid, lo hizo. Y parecía estar materializándose hasta que Camavinga (que entró en el minuto 62 para dar algo de frescor en el centro del campo) decidió que 24 minutos de juego eran suficiente para él, que no merecía la pena luchar mucho más la eliminatoria. Puso mucho de su parte el adorado árbitro, que si bien ya carecía de buenas reseñas, hoy decidió añadir una cruz más a su expediente. Rondando el minuto 86, Camavinga se lleva el balón tras una falta pitada en contra. Vincic, sin dudarlo, le saca tarjeta amarilla, olvidándose por completo de que hacía un rato ya le había sacado la primera. Menos mal que los del Bayern se acordaron…
Tras eso, dos estacadas; primero de Luis Díaz (al que yo no llamaré cafetero), y después de Michael «Olisé» Olise, dieron la vuelta al resultado, dejándolo en un 4-3 (6-4 en el global). Un mal partido de ida y Vincic dictan justicia en la «mejor» competición europea.
Pocas chaquetas horteras le quedan por vestir a Arbeloa como entrenador del Real Madrid, que parece que no continuará la temporada que viene. Año en blanco (y nunca mejor dicho) a falta de un milagro en Liga, que habla de la mala gestión que ha tenido el club que debería estar entre los mejores del mundo.
